Habría que decir en principio que Asteroide de Vanessa Cueto La Rosa esun libro que nos habla del amor, y ese sentimiento, con todos sus matices:desamor, dolor, tristeza, olvido, miedo, hastío, colorea cada uno de los poemas.Es una mujer pequeña la que parece hablar aquí, una Alicia que es niña yadulta a la vez: “Escribo desde la casa de hierro” dice, como conciliando unjuego peligroso en el que la inocencia y el mundo se enfrentan en un choqueque podría ser devastador. Quizás por esto el poemario está lleno de palabras-astillas, palabras que parecen ser fragmentos de algo que ha perdido su unidado que intenta recuperarla. El lenguaje simple, directo, se acentúa con los juegoscaligramáticos que aparecen de pronto y nos vuelven a llevar a la niña que pintade azul sus palabras: “pájaros azules”, “azules días”, “azules noches”, “una casaazul”, y crea figuras estelares o un “pequeño aguijón” para leer y sobrevivir enel mundo: un mundo que come y es comido, como aquellas subjetividades queseñala la autora: “las subjetividades se comen todos los días, con cuchara, conborradores y lápices, se pintan y transforman, son monstruos nocturnos quese alimentan del brillo de la luna llena”. Y ya antes había anotado: “dejandosearrastrar, dejandose comer, dejando, dejando siempre”. Al parecer, es el hambreque se instala al final del libro y lo sostiene.Tania Favela
El libro nace del deseo explícito de hacer visible la subjetividad y la sensibilidad de las personas. Explora el conflicto constante que existe entre el pensamiento netamente objetivo y el mundo sensible