Si los personajes, los acontecimientos y el espacio son las tres sustancias con que se construye el mundo épico, El Paraíso perdido puede considerarse como una épica realizada a partir del espacio. Porque los hechos y los personajes se subordinan al espacio en que se desarrollan o actúan: el cielo, el infierno y la tierra. Milton sabe manejar y combinar con extraordinaria agilidad estos tres planos o mundos visibles e invisibles que confluyen entre sí y en medio de los cuales se juega la voluntad de Dios y el destino del hombre.
John Milton (Londres, 1608-1674) fue un eminente poeta, ensayista y funcionario público inglés, considerado una de las figuras más influyentes de la literatura occidental. Ferviente defensor de la causa puritana, apoyó la Mancomunidad de Inglaterra bajo Oliver Cromwell, sirviendo como secretario de lenguas extranjeras. Su obra cumbre, la epopeya El paraíso perdido (1667), fue compuesta en verso blanco tras quedar ciego, narrando la caída de Adán y Eva.
Nacido en una familia culta, Milton recibió una sólida formación clásica que reflejó en sus primeras obras como L'Allegro y Il Penseroso. Políticamente activo durante la guerra civil inglesa, escribió tratados radicales, destacando Areopagitica (1644) en defensa de la libertad de prensa. Sus escritos políticos influyeron en el pensamiento republicano.
Además de su obra maestra, escribió El paraíso recobrado y Sansón Agonistas. Su vida estuvo marcada por la agitación política, tres matrimonios y una ceguera progresiva que no detuvo su labor creativa. Falleció en 1674, consolidado como un autor de inmensa maestría literaria, a menudo comparado con Shakespeare.