"La alegor?a ha muerto en el poema. Bajo esa premisa, Espacio de resistencia de Rodrigo Castillo toma partido por la realidad mat?rica del lenguaje, por el deseo de borrar la frontera que separa a las palabras de las cosas. Si bien el poeta confiesa los inevitables l?mites del lenguaje para cumplir esta empresa, tambi?n asume el riesgo dar sentido al mundo presente tan lleno de irrealidades; a veces desde la contenci?n verbal y, en otros momentos, desde un extraordinario delirio, su aventura l?rica arremete contra las inexorables y letales imposturas del ahora hist?rico.En su no hablar con s?mbolos, lejos de la vacua aspiraci?n de representar lo real, Castillo declara tambi?n: ?Me hace falta decir / lo que no puedo?. Desde esa incapacidad del decir, se nombran los lugares y los seres queridos. Y por supuesto, la ciudad vindicada que aparece en los poemas de este volumen, es una ciudad de M?xico personal?sima, habitada por el caos y el v?rtigo, percibida en sus fragmentos urbanos por un ojo hechizado y nihilista.Hay varias cosas que celebrar en estas p?ginas escritas por un poeta camino a sus plenos poderes. Por el momento, quiero puntualizar dos m?ritos innegables; el primero de ellos es el impulso de su escritura (el h?lito de la resistencia, dir?a Lezama Lima) siempre en un punto de tensi?n, capaz de crear escenarios de catarsis o, en el otro extremo, espacios de contemplaci?n. El segundo elemento a destacar lo enuncio con una frase premeditadamente herm?tica: Rodrigo Castillo ha conversado con el Dios del lugar."