Para Steiner la «revolución lingüística» producida desde la última década del siglo XIX ha tenido como consecuencia un cambio de actitud radical no sólo en la filosofía, la lógica, la teoría social y el estudio de las artes, sino también en las ciencias biológicas. «Los artículos y ensayos reunidos en este libro», nos dice su autor, «analizan determinados elementos filosóficos y literarios de esta renovación radical de la imagen del hombre (renovación que es a la vez una experiencia nueva) y su relación constitutiva con el lenguaje, con el logos». Los diez textos que componen este volumen ;escritos entre 1968 y 1970; son una clara muestra de la aguda penetración y erudición de George Steiner. Según él, forman un ensayo preliminar para «una historia de los cambios en la percepción del lenguaje». Borges, Beckett, Céline o Chomski son algunos nombres a los que están dedicados varios ensayos de este libro. Toda su temática gira en torno a las complejidades del lenguaje: su extraterritorialidad; la reciprocidad interna entre los primeros análisis lingüísticos de Russell y Wittgenstein y la metáfora del silencio o el fracaso del lenguaje en la literatura de Hofmannsthal y Kafka y otros escritores contemporáneos; las interacciones creativas entre lingüística y poesía o la coexistencia entre la barbarie política y la calidad literaria.
De nombre Francis George Steiner, nació en una familia de origen judío procedente de Austria. Estudió en el Liceo Janson-de-Sailly, y en el año 1940, huyendo de los nazis, su familia emigró a Estados Unidos, concretamente a Nueva York. Allí estudió en el Liceo Francés, y más tarde se graduaría en Literatura, Matemáticas y Física en la Universidad de Chicago, obteniendo un master en la de Harvard y doctorado en Literatura en el Balliol College de la Universidad de Oxford. Fue profesor en el Williams College de la misma, y editorialista de The Economist. En 1956 marchó a Estados Unidos, y fue profesor en el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, pasando, dos años después a serlo en la Universidad de Innsbruck y a continuación en el Churchill College de la Universidad de Cambridge. Años más tarde, marcharía a la Universidad de Ginebra, en la que durante veinte años, sería profesor de Literatura Comparada. Ha acabado su vida docente enseñando en las universidades de Oxford y Harvard. Durante treinta años, ha colaborado en The New Yorker, y también lo ha hecho en el suplemento literario de Times y en The Guardian. Ha recibido numerosos honores y reconocimientos, como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en el año 2001, y doctorados Honoris Causa por numerosas universidades. Es Caballero de la Orden de la Legión de Honor, en Francia.