Gustav Meyrink nace en 1868, en Viena, hijo natural de un ministro del rey de Wurtemberg y de una actriz. Su juventud transcurrió en las ciudades de Hamburgo, Munich y Praga, ciudad ésta última que le fascinaba entre todas y donde situó sus novelas más célebres, como El Golem. Trabajaba en un banco, empleo que le desagradaba totalmente. Paralelamente, componía escritos satíricos y se dedicaba al estudio de los fenómenos parapsicológicos y de las ciencias ocultas. Leía tratados de teosofía, cábala y pensamiento oriental. Entre las diversas facetas de su vida excéntrica y múltiple, figuró la de traductor de varias obras de Dickens. Asimismo, fue corresponsal de Kafka y de Thomas Mann. A partir de 1902, comenzó a componer cuentos fantásticos como El ardiente soldado y otras historias (1903), Orquídeas: historias extrañas (1904), El cuerno mágico del burgués alemán (1913), Murciélagos (1916), Cuentos de alquimistas (1925) y El relojero.
Gustav Meyrink (Viena, 1868–Starnberg, 1932) fue un escritor, traductor y dramaturgo austríaco, considerado una de las figuras fundamentales de la literatura fantástica y esotérica en lengua alemana. Antes de dedicarse plenamente a la literatura trabajó como banquero en Praga, ciudad que marcaría profundamente su imaginario. Una acusación de fraude y su breve encarcelamiento pusieron fin a su carrera financiera y contribuyeron a su posterior dedicación a la escritura. Fascinado por la cábala, el ocultismo, el budismo y otras tradiciones místicas, incorporó estos intereses a una obra caracterizada por lo onírico, lo grotesco y lo inquietante. Entre sus novelas destacan El rostro verde, La noche de Walpurgis y El ángel de la ventana de Occidente.
El Golem, publicada en 1915 después de aparecer por entregas entre 1913 y 1914, es su obra más célebre y uno de los clásicos de la literatura fantástica del siglo XX. Ambientada en el antiguo gueto de Praga, la novela parte de la legendaria criatura de arcilla asociada al rabino Loew, pero Meyrink transforma la leyenda en una experiencia mucho más extraña y psicológica. El protagonista, Athanasius Pernath, vive una sucesión de sueños, recuerdos fragmentarios, encuentros misteriosos y acontecimientos que desafían la frontera entre realidad y pesadilla. El Golem funciona así menos como un simple monstruo que como una representación de las fuerzas ocultas del inconsciente y de la identidad humana. La novela tuvo un enorme éxito y llegó a influir en la posterior literatura fantástica y de terror.