Elvira Roca Barea saca a la luz la fascinante historia de Cornelia, la mujer que educo heroes y desafio a gobernadores en la Antigua Roma.Andronio, te escribo desde Miseno, la finca que pertenecio al heroe Escipion el Africano y donde murio su amada hija Cornelia, mi ama.Ahora que soy libre, yo, Antigona de Mileto, quiero hacer algo para que el porvenir haga justicia a ella y a sus hijos, Tiberio y Cayo Graco, pues temo que la historia oficial de Roma no lo hara. Perdieron la batalla del presente, pero deben ganar la de la posteridad. Por eso te pido que escribas unos Annales Corneliae que relaten los hechos luctuosos pero heroicos que ensombrecieron la vida de mi ama. No fue pequeña su influencia en la politica de su tiempo. Si la Republica esta a punto de perecer es porque ella y sus hijos fracasaron en su empeño de mantener los valores sobre los que se fundo y que la hicieron fuerte.Esta tarea te encargo porque eres griego y pedagogo. No puedo yo escribir los Annales Corneliae sin que me ahoguen las lagrimas por el asesinato vil de Tiberio y el suicidio obligado de Cayo, porque los crie y los quise como si fueran mis propios hijos. Ambos, con la guia y la inspiracion de su madre, dieron su vida por salvar una Republica que ya no lo merecia. Te ire escribiendo cartas con mis recuerdos y mis impresiones para que los tengas en cuenta y hagas oidos sordos de las maledicencias que aun corren por Roma. La mujer mas influyente de la Republica romana, Cornelia, la primera a la que el Senado corrupto que destrozo su vida le levanto una estatua en el Foro, bien lo merece.