Los últimos momentos de la vida de un hombre poderoso, un soldado revolucionario, un amante sin amor, un padre sin familia... un hombre que traicionó a sus compañeros, pero que no pudo soportar las heridas que le infligió el destino. Carlos Fuentes nos revela los procesos mentales de un viejo que ya no es capaz de valerse por sí mismo y que se halla postrado ante la muerte inminente e indigna, pero su voluntad se resiste a dejarse vencer. Usando una brillante técnica narrativa, que reúne en un solo texto el consciente, el subconsciente y la narración objetiva, el pasado, el presente y el futuro, Fuentes nos conduce por las entrañas de la Revolución, el sistema político mexicano y la idiosincrasia de las clases dirigentes.
Carlos Fuentes Macías nació el 11 de noviembre de 1928 en la entonces Ciudad de Panamá y falleció el 15 de mayo de 2012 en Ciudad de México. Fue uno de los escritores más destacados de México y una figura central del llamado “boom” de la novela latinoamericana. Plasmó en su obra una extensa reflexión sobre la historia, la identidad mexicana y el diálogo cultural entre América Latina y el resto del mundo. Su obra abarca la novela, el cuento, el ensayo, el teatro y el guion cinematográfico. Entre sus títulos más relevantes se encuentran La región más transparente (1958), que fue su ópera prima y que lo colocó de inmediato en el foco literario; La muerte de Artemio Cruz (1962), una disección profunda de la Revolución mexicana a través de la memoria y de la técnica narrativa; y Aura (1962), una obra más breve pero igualmente icónica. Fuentes recibió múltiples reconocimientos a lo largo de su carrera, tanto en México como internacionalmente, incluyendo el Premio Cervantes y el Premio Príncipe de Asturias de las Letras. Su estilo se caracteriza por el uso audaz del lenguaje, la experimentación narrativa y la mezcla de lo histórico con lo mítico, con lo personal y lo colectivo. En su escritura se percibe un constante compromiso con el devenir social y cultural de México: exploró la modernidad, el mestizaje, la herencia indígena, la urbanización, el poder y la memoria. Su legado literario permanece vivo como uno de los pilares de la narrativa en español del siglo XX.