Lima asoma el bucal. Necesita aire. Tanto como el lector de esta novela que no da respiro. Golpea: al hígado, a la mandíbula. Las escenas se suceden no exentas de vértigo, de pausas, de esperas, de estertor. Una atrás de otra hasta que alguien decide separar al lector y a la novela de ese abrazo cansado que se dan. Adalberto Lima nació cerca del Bajo. Se crio en un prostíbulo, entre mujeres acostumbradas a los clientes, a las exigencias de la policía, a los códigos de la droga, a las valijas de cartón hechas a las apuradas porque hay que irse: la Tota, madama y madre; Cristina, que lo consuela; la Negra, su mujer. Entre todas, configuraron al Lima boxeador, campeón del circuito de peleas ilegales. Un crimen cataliza la violencia que se oprime en la novela. Un crimen que está en el Lima campeón, en el Lima olvidado, en el Lima santo, en el Lima mártir. Culpables, siempre, hay más de uno. Negra, negrísima, Lima potencia las posibilidades expresivas de Juan Carrá, una de las voces más lúcidas del género negro en la Argentina.'
Juan Carra es un profesional y creador contemporáneo cuya trayectoria se ha caracterizado por la versatilidad y la constante búsqueda de innovación en su campo. Desde sus inicios, mostró un fuerte interés por el aprendizaje autodidacta, lo que le permitió desarrollar habilidades en distintas áreas y adaptarse a contextos cambiantes. A lo largo de su carrera, ha participado en diversos proyectos que combinan creatividad, análisis y una visión estratégica, destacándose por su capacidad para resolver problemas de manera eficiente.
Su enfoque se centra en la mejora continua y en la exploración de nuevas ideas, lo que lo ha llevado a colaborar con equipos multidisciplinarios y a expandir su impacto en diferentes ámbitos. Además, se distingue por su compromiso con la calidad y la responsabilidad profesional, valores que han guiado su crecimiento personal y laboral.
Más allá de su trabajo, Juan Carra mantiene un interés activo en temas relacionados con la tecnología, la innovación y el desarrollo personal. Su perfil refleja a una persona dinámica, orientada a objetivos y con una clara vocación por generar valor en cada proyecto en el que participa. Su trayectoria continúa en evolución, impulsada por la curiosidad y el deseo de superación constante.