Suo marito Giustino Boggiolo, un modesto impiegato fornito di una cultura altrettanto modesta, sposa la giovane scrittrice Silvia Roncella e, dopo che questa diventa celebre, rivela uno straordinario fiuto negli affari, prendendo tutte le iniziative di contratto con gli editori, i critici, i giornalisti, i traduttori e il pubblico, per reclamizzare e far fruttare la produzione letteraria della moglie. Questa sua frenetica attività di agente pubblicitario lo espone alla malignità dei colleghi d'ufficio, che lo ridicolizzano appioppandogli il nomignolo di Roncello e facendogli trovare i biglietti da visita intestati a Giustino Roncella nato Boggiolo. Silvia, che vede il ridicolo della situazione, si distacca sempre più dal marito e si separa da lui, cedendo al corteggiamento di un maturo scrittore, Maurizio Gueli, né si ricongiunge più col marito quando perde l'amore del Gueli e le muore il figlio, sicché sia Giustino sia lei restano soli, ciascuno per la propria strada, chiusi nel proprio dramma interiore.
Luigi Pirandello nació en el seno de una familia acomodada. Cursó sus estudios superiores en Palermo, Roma y Bonn. Volvió luego a Italia para ejercer de profesor de Literatura en la Escuela Normal Femenina de Roma, puesto que dejaría cuando su creciente reputación le permitió dedicarse en exclusiva a su carrera como escritor. Pirandello comenzó escribiendo poesía y relatos cortos, pero es fundamentalmente conocido por su faceta como dramaturgo. En sus obras volcó todas sus ideas filosóficas y se permitió explorar la psicología humana por medio de personajes populares en un novedoso lenguaje teatral que dejaba atrás las convenciones tradicionales. Ya como autor reconocido, fue nombrado director del Teatro d’Arte de Roma en 1925 y miembro de la Real Academia de Italia en 1929. En 1934 recibió el Premio Nobel de Literatura por su «audaz e ingeniosa renovación del arte dramático y escénico». Aunque la figura de Pirandello quedó ligeramente empañada por sus lazos con el fascismo de Mussolini, su brillante trayectoria lo sitúa como el más importante dramaturgo de la Europa de entreguerras y uno de los grandes innovadores del teatro del siglo xx, cuya visión vanguardista sigue estando vigente hoy en día.