Esta obra nace de la confluencia de cuatro figuras emblemáticas de la literatura francesa del siglo pasado reunidas en los años 50, alrededor de la ensoñación: Lise Deharme, musa del surrealismo; André Breton, precursor de dicho movimiento; Julien Gracq, "el último clásico"; y el poeta y dramatrurgo Jean Tardieu.Hoja tras hoja, este obsequio de aquellso hechiceros de las letras nos invita a evadirnos de una realidad en la que reina el despotismo de lo racional, de lo mecánico. Una fantasía surrealista, escondida en los abismos de nuestra mente en la que aún dormitan la magia y el arte.
André Breton fue un escritor, poeta y ensayista francés considerado el principal fundador y teórico del surrealismo. Nacido en 1896 en Tinchebray, Francia, estudió medicina y trabajó en hospitales psiquiátricos durante la Primera Guerra Mundial, experiencia que despertó su interés por el inconsciente, los sueños y las teorías de Sigmund Freud. Tras vincularse inicialmente al dadaísmo, Breton impulsó el movimiento surrealista en la década de 1920 mediante manifiestos, revistas y experimentos de escritura automática. Su influencia trascendió la literatura y alcanzó la pintura, el cine y la filosofía, convirtiéndose en una figura central de las vanguardias europeas. Básicamente, si el surrealismo tuvo un director técnico, Breton llevaba el silbato y probablemente también un pez flotando sobre la cabeza.
Entre sus obras más importantes se encuentran Nadja, Los vasos comunicantes, El amor loco y El arte mágico, ensayo donde reflexiona sobre la relación entre creación artística, simbolismo y pensamiento mágico a lo largo de distintas culturas y períodos históricos. Breton defendía el arte como una vía de liberación mental y transformación de la realidad, alejándose de las restricciones racionalistas tradicionales. Aunque su personalidad generó tensiones dentro del propio movimiento surrealista, su papel como impulsor intelectual y organizador fue decisivo para consolidar una de las corrientes artísticas más influyentes del siglo XX.