Puede apreciarse en el contenido de este libro una identidad que se desvanece, como el rostro de un sueño. Hay diferentes descripciones de un alma que se va deshaciendo a lo largo del libro. Eso suele ocurrir cuando morimos; pero cuando estamos vivos, en cambio, el desvanecerse de nuestra humanidad implicaría no recibir el reconocimiento de los semejantes. Esa sería la muerte en vida.
Cada traje en su respectiva percha, y en vez de saber quiénes somos, que es toda una búsqueda y un desafío, a veces preferimos lidiar con el desconocimiento de no saberlo, aunque sigamos triunfando y sobreviviendo en esta sociedad, blandiendo nuestro dedo y nuestro apellido.
Pueden apreciarse en este libro cuentos como La larga garra de Heller, En el valle de la locura y Leyenda del río Paraná que fueron escritos hace más de dos décadas. Otros, en cambio, son del reciente año, como El gran laboratorio. Creo que todos los cuentos presentan características referentes a la tensión producida que los enmarca en el género thrillers.
Quien vaya a ojear estas historias debería hacerlo con cautela, ya que la sacudida mental que producen algunos de los sucesos descritos podría afectar a lectores sensibles.