La historia es un clásico del siglo XX y un referente para las actuales generaciones de escritores. El retrato de una familia humilde que resume los momentos más duros de la Segunda Guerra Mundial.
"Elsa Morante fue mi maestra. [...] Es hechizante. He intentado aprender de sus libros, pero me parecen insuperables."
Elena Ferrante
Un día de enero de 1941 un soldado alemán callejea por el barrio de san Lorenzo de Roma, y en ese caminar sin rumbo, con unas copas de más en el cuerpo, el joven se topa con Ida, una maestra viuda y madre de un hijo, que vuelve a casa despues del trabajo. Vemos a una mujer de mirada sumisa y caderas anchas, que no invitan a la seducción, pero el tiempo apremia. Al día siguiente el soldado se irá para siempre y cualquier abrazo le vale. El hombre sigue a Ida hasta el piso humilde que comparte con su hijo. La viola, luego sonríe como disculpándose, se fuma un pitillo, se marcha y nunca más sabremos de el.
Elsa Morante nació en Roma el 18 de agosto de 1912. Con dieciocho años, la joven dejó la universidad y empezó a publicar sus primeros cuentos en revistas y periódicos. En 1936 conoció a Alberto Moravia y en 1941 se casó con él. Moravia, acusado de actividades antifascistas, se vio obligado a trasladarse al sur de Italia, y Elsa lo acompañó mientras redactaba la primera versión de la novela Mentira y sortilegio (Lumen, 2016; 2023), que Einaudi publicó en 1948. En 1949, la pareja volvió a Roma y, en 1957, Morante publicó La isla de Arturo (Lumen, 2017; 2021), galardonada ese año con el Premio Strega. En 1963 apareció la colección de cuentos El chal andaluz (Lumen, 2023) y, en 1968, los poemas y canciones que componen El mundo salvado por los niños. En 1974 Morante publicó La historia (Lumen, 2018), que enseguida fue motivo de polémica y cosechó un éxito extraordinario y que próximamente se convertirá en serie de televisión de la mano de Francesca Archibugi. Le siguió Araceli en 1982 (Lumen, 2022), pero la fractura de un fémur obligó a la autora a guardar cama. La lesión derivó en una hidroencefalia aguda; Elsa ya no podía caminar y en 1983 intentó suicidarse. Encerrada en la habitación de una clínica, a menudo incapaz de reconocer a los amigos de siempre, lejos de Moravia, Elsa Morante murió acompañada solo de sus recuerdos y delirios el 25 de noviembre de 1985.