Los personajes de Las malas compañias tienen en comun la solidez con que afrontan el absurdo devenir de la vida cotidiana, tanto en su asuncion de las nuevas tecnologias como en su inevitable relacion con otros seres humanos que, de alguna manera, comparten su existencia. Vengo diciendo desde hace años que realidad y ficcion son los ingredientes de dicha existencia y que solo cuando seamos capaces de asumirlo como algo natural podremos comprender y hasta razonar la paradoja de lo imposible en que a veces se resuelve la vida. Esto no es nuevo, pero no conviene olvidarlo pues de ello dependen el rigor y la templanza de nuestra memoria. (Aurelio Loureiro) Loureiro regresa al relato con la conviccion de no hay genero literario mas proclive a demostrar que no hay vida sin ficcion ?y viceversa? y que el mito de la verosimilitud se convierte con frecuencia en un recurso de medio pelo que atenta contra la propia literatura. Todo es posible en el territorio literario y, como tal, en el recuento de nuestra vida propia. Los relatos que componen Las malas compañias refrendan la potestad de lo inverosimil para trastocar suave o abruptamente el destino y voluntad de todos aquellos a los que aun les queda cuajo para la sorpresa, el misterio y la magia. Si no se lo creen, pregunten a Eliseo del Valle, Vicente Yebra, Antonio Ariza o pregunten a Eliseo del Valle, Vicente Yebra, Antonio Ariza o Moises Alvarez, por decir de algunos.