Un periodista obsesionado con la muerte desde niño cubre una serie de suicidios junto a Marcela, la fotógrafa de la que se enamora. Lo que empieza como una investigación sin rumbo termina por devorarlos a ambos.
«Mi padre se quitó la vida un viernes por la tarde. Tenía 33 años. El cuarto viernes del mes próximo yo tendré la misma edad».
Las razones o la sinrazón que llevan a una persona a quitarse la vida pueden ser tan desoladoras como intrigantes. El protagonista de esta novela, un periodista al servicio de una agencia de noticias al que le encomiendan escribir sobre una serie de suicidios, se mueve en esa encrucijada, debatiéndose entre la curiosidad y el rechazo a un destino que de a ratos le parece inevitable. Con admirable destreza, Di Benedetto hace valer su doble condición de periodista y narrador en un libro que funde registros tan disímiles como la crónica policial, la reflexión filosófica y la fotografía para crear una forma literaria enteramente propia. Desmenuza la obsesión por la finitud y nos pone frente al dilema existencial de un hombre que intenta huir de una herencia simbólica funesta. Es justamente en esa frialdad y en esa meticulosidad donde aflora el resabio emocional que, con magistral dote narrativa, invierte la pregunta sobre la muerte y la transforma en un alegato en favor de las posibilidades de la vida.